domingo, 31 de julio de 2011

TRADUCCIÓN DEL NUEVO MUNDO CORREGIDA.

GAL 1:1  Pablo, apóstol, ni  de hombres ni por algún hombre, sino por Jesucristo y Dios  Padre, que lo resucito de entre los muertos,
1:2  y todos los hermanos conmigo, a las iglesias de Galacia:
Gál 1:3  Que tengan gracia y paz  de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Gál 1:4  Él se entrego por nuestros pecados para redimirnos del impío siglo actual según la voluntad de nuestro Dios y Padre,
Gál 1:5  a quien sea la gloria para siempre jamás. Amén.
Gál 1:6  Me maravillo de que tan pronto se les remueva de Aquel que los llamó por la gracia de Cristo  a otra clase de evangelio.
Gál 1:7  Pero no es otro; solo que hay algunos que les están causando dificultades y que quieren pervertir el evangelio de Cristo.
Gál 1:8  Sin embargo, aunque nosotros o un ángel del cielo les declarara como evangelio  algo más allá de lo que nosotros les declaramos como evangelio, sea maldito.
Gál 1:9  Como hemos dicho más arriba, también vuelvo a decirlo ahora: Sea quien sea que les esté declarando como evangelio algo más allá de lo que aceptaron, sea maldito.
Gál 1:10  ¿Es, de hecho, a hombres a quienes ahora estoy tratando de persuadir, o a Dios? ¿O estoy procurando agradar a hombres? Si todavía estuviera agradando a hombres, no sería esclavo de Cristo.
GAL 1:11  Porque les hago saber, hermanos, que el evangelio declarado  por mí como evangelio no es según hombre;
Gál 1:12  porque ni lo recibí por  hombre, ni me fue enseñado, salvo por revelación, por Jesucristo.
Gál 1:13  Ustedes, por supuesto, oyeron acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que hasta el punto de exceso seguí persiguiendo a la iglesia de Dios y devastándola,
Gál 1:14  y estaba alcanzando mayor progreso en el judaísmo que muchos de mi propia edad de mi raza, porque que era mucho más celoso por las tradiciones de mis padres.
Gál 1:15  Pero cuando Dios, que me separó de la matriz de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien
Gál 1:16  revelar a su Hijo en mí, para que yo declarara el evangelio de él a los gentiles, no me puse a conferenciar inmediatamente con carne y sangre.
Gál 1:17  Tampoco subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
Gál 1:18  Entonces, tres años después subí a Jerusalén para visitar a Cefas, y me quedé con él quince días.
Gál 1:19  Pero de los apóstoles no vi a ningún otro, sino solo a Santiago el hermano del Señor.
Gál 1:20  Ahora bien, en cuanto a las cosas que les escribo, ¡miren!, a vista de Dios, no miento.
Gál 1:21  Después de aquello entré en las regiones de Siria y  Cilicia.
Gál 1:22  Pero era desconocido de rostro a las iglesias de Judea que estaban en Cristo;
Gál 1:23  solo oían: “El hombre que en otro tiempo nos perseguía, ahora está predicando el evangelio de la fe que en otro tiempo devastaba”.
Gál 1:24  De modo que empezaron a glorificar a Dios por mí.
Gál 2:1  Entonces, después de catorce años, volví a subir a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.
Gál 2:2  Pero subí como resultado de una revelación. Y puse ante ellos el evangelio que estoy predicando entre los gentiles, privadamente, sin embargo, ante los que tenían cierta reputación, por temor de que de algún modo estuviera corriendo o hubiera corrido en vano.
Gál 2:3  No obstante, ni siquiera Tito, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego.
Gál 2:4  Pero a causa de los falsos hermanos introducidos calladamente, que entraron a hurtadillas para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, a fin de esclavizarnos completamente...
Gál 2:5  a estos no cedimos a manera de sumisión, no, ni por una hora, para que la verdad del evangelio continuara con ustedes.
Gál 2:6  Pero de parte de los que parecían ser algo —qué clase de hombres hayan sido en otro tiempo a mí no me importa... Dios no se rige por la apariencia exterior del hombre— a mí, de hecho, aquellos hombres  no me impartieron nada nuevo.
Gál 2:7  Pero, al contrario, cuando ellos vieron que yo tenía encomendado a mí el evangelio para los incircuncisos, así como Pedro para los circuncisos
Gál 2:8  —porque El que dio a Pedro poderes necesarios para un apostolado a los circuncisos me dio poderes también a mí para los gentiles—;
Gál 2:9  sí, cuando llegaron a saber de la gracia que me había sido dada, Santiago y Cefas y Juan, los que parecían ser columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la mano derecha de la coparticipación: que nosotros fuéramos a los incircuncisos, mas ellos a los circuncisos.
Gál 2:10  Solamente que tuviéramos presentes a los pobres. Esto mismo también me he esforzado solícitamente por hacer.
Gál 2:11  Sin embargo, cuando Cefas vino a Antioquía, lo resistí cara a cara, porque se hallaba condenado.
Gál 2:12  Porque, antes de la llegada de ciertos hombres desde Santiago, solía comer con los gentiles; pero cuando estos llegaron, se puso a retirarse y a separarse, por temor a los de la clase circuncisa.
Gál 2:13  Los demás de los judíos también se unieron a él en hacer esta simulación, de modo que hasta Bernabé fue llevado con ellos en su simulación.
Gál 2:14  Mas cuando yo vi que no estaban andando rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Cefas delante de todos ellos: “Si tú, aunque eres judío, vives como los gentiles, y no como los judíos, ¿cómo obligas a los gentiles a vivir conforme a la práctica judía?”.
Gál 2:15  Nosotros que somos judíos naturales, y no pecadores de entre los gentiles,
Gál 2:16  sabiendo como lo sabemos que el hombre no es justificado por  obras de ley, sino únicamente por  fe para con Cristo Jesús, hasta nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por fe para con Cristo, y no por obras de ley, porque por obras de ley ninguna carne será justificada.
Gál 2:17  Ahora bien, si, procurando que se nos justifique por Cristo, a nosotros mismos también se nos ha hallado pecadores, ¿es Cristo en realidad ministro del pecado? ¡Jamás suceda eso!
Gál 2:18  Porque si las mismas cosas que en otro tiempo eché abajo las edifico de nuevo, demuestro que yo mismo soy pecador.
Gál 2:19  En cuanto a mí, por ley morí  a ley, para  vivir a Dios.
Gál 2:20  Estoy crucificado con Cristo. Ya no soy yo el que vivo; antes bien, es Cristo el que vive en mí. En verdad, la vida que ahora vivo en la carne la vivo por la fe que es para con el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.
Gál 2:21  No echo a un lado la gracia de Dios; porque si la justicia es por ley, Cristo realmente murió en balde.
Gál 3:1  Oh gálatas insensatos, ¿quién los puso bajo mala influencia, a ustedes ante cuyos ojos Jesucristo fue manifiestamente descrito crucificado?
Gál 3:2  Solo de esto quiero enterarme de parte de ustedes: ¿Recibieron ustedes el Espíritu santo debido a obras de ley, o debido a oír por fe?
Gál 3:3  ¿Tan insensatos son? Después de haber comenzado en Espíritu, ¿están ahora completándose en carne?
Gál 3:4  ¿Padecieron tantos sufrimientos en vano? Si realmente fue en vano.
Gál 3:5  Por lo tanto, el que les da el Espíritu santo y ejecuta milagros entre ustedes, ¿lo hace debido a obras de ley, o debido a  oír por fe?
Gál 3:6  Así como Abrahán “creyó a Dios, y le fue contado por justicia”.
Gál 3:7  De seguro ustedes saben que son los de la fe quienes son hijos de Abrahán.
Gál 3:8  Ahora bien, la Escritura, viendo por anticipado que Dios justificaría a los gentiles por fe, predico el evangelio de antemano a Abrahán, a saber: “Por  ti todas los gentiles serán bendecid0s”.
Gál 3:9  Por consiguiente, los que son de la fe están siendo bendecidos junto con el creyente Abrahán.
Gál 3:10  Porque todos los que dependen de obras de ley están bajo maldición; porque está escrito: “Maldito es todo el que no hace todas las cosas escritas en el rollo de la Ley a fin de hacerlas”.
Gál 3:11  Además, que por ley nadie es justificado para con Dios es evidente, porque “el justo vivirá por la fe”.
Gál 3:12  Ahora bien, la Ley no es de fe, sino que “el que los hace vivirá en ellos”.
Gál 3:13  Cristo, por compra, nos redimió de la maldición de la Ley, llegando a ser  maldición en lugar de nosotros, porque está escrito: “Maldito es todo aquel que es colgado en un madero”.
Gál 3:14  El propósito fue que la bendición de Abrahán llegara a ser para los gentiles por Jesucristo, para que por nuestra fe recibiéramos el Espíritu santo prometido.
Gál 3:15  Hermanos, hablo con una ilustración humana: Un pacto validado, aunque sea de hombre, nadie lo pone a un lado, ni se le hacen añadiduras al tal.
Gál 3:16  Ahora bien, las promesas se hablaron a Abrahán y a su descendencia. No dice: “Y a descendencias”, como si se tratara de muchos, sino como tratándose de uno: “Y a tu descendencia”, que es Cristo.
Gál 3:17  Además, digo esto: En cuanto al pacto previamente confirmado por Dios, la Ley que vino a ser cuatrocientos treinta años después no lo invalida, para  abolir la promesa.
Gál 3:18  Porque si la herencia es por ley, ya no es por promesa; mientras que Dios bondadosamente la ha dado a Abrahán por una promesa.
Gál 3:19  Entonces, ¿por qué la Ley? Fue añadida para poner de manifiesto los pecados, hasta que llegara la descendencia a quien se había hecho la promesa; y fue transmitida por ángeles por mano de un mediador.
Gál 3:20  Ahora bien, no hay mediador cuando se trata de una sola persona, mas Dios es Uno.
Gál 3:21  ¿Está la Ley, por lo tanto, contra las promesas de Dios? ¡Jamás suceda eso! Porque si se hubiera dado una ley  que vivificara, la justicia realmente habría sido por ley.
Gál 3:22  Pero la Escritura entregó todas las cosas juntas a la custodia del pecado, para que la promesa que es por fe para con Jesucristo se diera a los que creen.
Gál 3:23  Sin embargo, antes que llegara la fe, estábamos guardados bajo ley, entregados juntos en custodia, esperando la fe que estaba destinada a ser revelada.
Gál 3:24  Por consiguiente, la Ley ha llegado a ser nuestro tutor que nos conduce a Cristo, para que se nos justificara por la fe.
Gál 3:25  Pero ahora que ha llegado la fe, ya no estamos bajo tutor.
Gál 3:26  Todos ustedes, de hecho, son hijos de Dios por su fe en Cristo Jesús.
Gál 3:27  Porque todos ustedes los que fueron bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.
Gál 3:28  No hay ni judío ni griego, no hay ni esclavo ni libre, no hay ni varón ni hembra; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.
Gál 3:29  Además, si son de Cristo, realmente son descendencia de Abrahán, herederos respecto a una promesa.
Gál 4:1  Ahora bien, digo que mientras el heredero es pequeñuelo en nada difiere del esclavo, aunque sea señor de todas las cosas,
Gál 4:2  sino que está bajo hombres encargados y bajo mayordomos hasta el día señalado de antemano por su padre.
Gál 4:3  Igualmente nosotros también, cuando éramos pequeñuelos, continuábamos esclavizados por las cosas elementales que son del mundo.
Gál 4:4  Pero cuando llegó el límite cabal del tiempo, Dios envió a su Hijo, que vino a ser procedente de una mujer y que llegó a estar bajo ley,
Gál 4:5  para que librara por compra a los que se hallaban bajo ley, para que nosotros, a nuestra vez, recibiéramos la adopción de hijos.
Gál 4:6  Ahora bien, porque ustedes son hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, y este clama: “¡Abba, Padre!”.
Gál 4:7  Así es que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero, gracias a Dios.
Gál 4:8  Sin embargo, cuando ustedes no conocían a Dios, entonces servían como esclavos a los que por naturaleza no son dioses.
Gál 4:9  Pero ahora que han llegado a conocer a Dios, o, más bien, ahora que han llegado a ser conocidos por Dios, ¿cómo es que se vuelven de nuevo a las débiles y miserables cosas elementales y quieren servirles como esclavos otra vez?
Gál 4:10  Están observando escrupulosamente días y meses y sazones y años.
Gál 4:11  Temo por ustedes, que de algún modo me haya afanado en vano respecto a ustedes.
Gál 4:12  Hermanos, les ruego: Háganse como yo, porque yo también antes era como ustedes. Ustedes no me hicieron ninguna injusticia.
Gál 4:13  Pero ustedes saben que por una enfermedad de mi carne les declaré el evangelio la primera vez.
Gál 4:14  Y lo que fue una prueba para ustedes en mi carne, no lo trataron con desdén ni escupieron contra ello con disgusto; antes bien, me recibieron como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
Gál 4:15  ¿Dónde, pues, está aquella bienaventuranza que tenían? Porque les doy testimonio de que, si hubiera sido posible, se habrían sacado los ojos y me los habrían dado.
Gál 4:16  Pues, entonces, ¿me he hecho enemigo de ustedes porque les digo la verdad?
Gál 4:17  Los buscan a ustedes celosamente —no de manera excelente—, pero quieren aislarlos, para que ustedes los busquen a ellos celosamente.
Gál 4:18  Sin embargo, es excelente que se les busque celosamente en una causa excelente en todo tiempo, y no solo cuando yo estoy presente con ustedes,
Gál 4:19  hijitos míos, por quienes vuelvo a estar en dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes.
Gál 4:20  Pero pudiera ser mi deseo estar presente con ustedes ahora mismo y hablar de manera diferente, porque estoy perplejo en cuanto a ustedes.
Gál 4:21  Díganme, ustedes los que quieren estar bajo ley: ¿No oyen la Ley?
Gál 4:22  Por ejemplo, está escrito que Abrahán adquirió dos hijos, uno de la sirvienta y uno de la mujer libre;
Gál 4:23  pero el de la sirvienta realmente nació según la carne; el otro, de la mujer libre por una promesa.
Gál 4:24 Esto queda como un drama simbólico; porque estas mujeres son dos pactos, el primero del monte Sinaí, que da a luz hijos para esclavitud, y el cual es Agar.
Gál 4:25  Ahora bien, Agar significa Sinaí, una montaña de Arabia, y ella corresponde a la Jerusalén de hoy, porque está en esclavitud con sus hijos.
Gál 4:26  Pero la Jerusalén de arriba es libre, y ella es nuestra madre.
Gál 4:27  Porque está escrito: “Alégrate, mujer estéril que no das a luz; prorrumpe y clama en voz alta, mujer que no tienes dolores de parto; porque los hijos de la desolada son más numerosos que de la que tiene el esposo”.
Gál 4:28  Ahora bien, nosotros, hermanos, somos hijos de la promesa, así como Isaac lo fue.
Gál 4:29  Pero tal como en aquel entonces el que nació según la carne se puso a perseguir al que nació según el espíritu, así también ahora.
Gál 4:30  Sin embargo, ¿qué dice la Escritura? “Expulsa a la sirvienta y a su hijo, porque no será heredero el hijo de la sirvienta con el hijo de la mujer libre.”
Gál 4:31  Por lo tanto, hermanos, no somos hijos de una sirvienta, sino de la mujer libre.
Gál 5:1  Para tal libertad Cristo nos libertó. Por lo tanto, estén firmes, y no se dejen sujetar otra vez en un yugo de esclavitud.
Gál 5:2  ¡Vean! Yo, Pablo, les estoy diciendo que si ustedes se circuncidan, Cristo no les será de ningún provecho.
Gál 5:3  Además, de nuevo doy testimonio, a todo hombre que se circuncida, de que está obligado a guardar toda la Ley.
Gál 5:4  Quedan separados de Cristo, quienesquiera que sean ustedes los que tratan de ser justificados por ley; han caído de la gracia de él.
Gál 5:5  En cuanto a nosotros, por Espíritu estamos aguardando con intenso anhelo la esperada justicia como resultado de fe.
Gál 5:6  Porque en  Cristo Jesús, ni la circuncisión es de valor alguno, ni lo es la incircuncisión, sino la fe que opera por el amor.
Gál 5:7  Ustedes estaban corriendo bien. ¿Quién les causó estorbo para que no siguieran obedeciendo la verdad?
Gál 5:8  Esta clase de persuasión no procede de Aquel que los llama.
Gál 5:9  Un poco de levadura fermenta toda la masa.
Gál 5:10  Respecto a ustedes que están en el Señor tengo confianza en que no llegarán a pensar de otro modo; pero el que les está causando dificultades llevará  juicio, sin importar quién sea.
Gál 5:11  En cuanto a mí, hermanos, si todavía estoy predicando la circuncisión, ¿por qué se me persigue todavía? Entonces, por cierto, se ha abolido el tropiezo de la cruz.
Gál 5:12  Quisiera que hasta se castraran los hombres que están tratando de derrumbarlos.
Gál 5:13  Ustedes fueron llamados, por supuesto, para libertad, hermanos; solamente que no usen esta libertad como estimulo  para la carne; antes bien, por el amor, sírvanse como esclavos unos a otros.
Gál 5:14  Porque toda la Ley queda cumplida en un dicho, a saber: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”.
Gál 5:15  Pero si ustedes siguen mordiéndose y devorándose unos a otros, cuidado que no sean consumidos los unos por los otros.
Gál 5:16  Pero digo: Sigan andando por Espíritu y no llevarán a cabo ningún deseo carnal.
Gál 5:17  Porque la carne está contra el Espíritu en su deseo, y el Espíritu contra la carne; porque estos están opuestos el uno al otro, de manera que las mismísimas cosas que ustedes quisieran hacer, no las hacen.
Gál 5:18  Además, si se les guía por Espíritu, no están bajo ley.
Gál 5:19  Ahora bien, las obras de la carne son manifiestas, y son: fornicación, inmundicia, conducta relajada,
Gál 5:20  idolatría, práctica de espiritismo, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de cólera, altercaciones, divisiones, sectas,
Gál 5:21  envidias, borracheras, diversiones estrepitosas, y cosas semejantes a estas. En cuanto a estas, les aviso de antemano, de la misma manera como ya les avisé, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Gál 5:22  Por otra parte, el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe,
Gál 5:23  apacibilidad, autodominio. Contra tales cosas no hay ley.
Gál 5:24  Además, los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne junto con sus pasiones y deseos.
Gál 5:25  Si estamos viviendo por Espíritu, sigamos andando ordenadamente también por Espíritu.
Gál 5:26  No nos hagamos egotistas, promoviendo competencias unos con otros, envidiándonos unos a otros.
Gál 6:1  Hermanos, aunque un hombre dé algún paso en falso antes que se dé cuenta de ello, ustedes los que son espirituales traten de reajustar a tal hombre con espíritu de apacibilidad, vigilándote a ti mismo, por temor de que tú también seas tentado.
Gál 6:2  Sigan llevando las cargas los unos de los otros, y así cumplan la Ley de Cristo.
Gál 6:3  Porque si alguien piensa que es algo, no siendo nada, está engañando su propia mente.
Gál 6:4  Pero que cada uno pruebe lo que su propia obra es, y entonces tendrá causa para alborozarse  de sí mismo solo, y no en comparación con otra persona.
Gál 6:5  Porque cada uno llevará su propia carga de responsabilidad.
Gál 6:6  Además, que cualquiera a quien se esté enseñando oralmente la palabra haga partícipe en todas las cosas buenas al que da dicha instrucción oral.
Gál 6:7  No se extravíen: de Dios uno no se puede mofar. Porque cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará;
Gál 6:8  porque el que esté sembrando con miras a su carne, segará de su carne la corrupción; pero el que esté sembrando con miras al Espíritu, segará del Espíritu vida eterna.
Gál 6:9  Así es que no desistamos de hacer lo que es bueno, porque al debido tiempo segaremos si no nos cansamos.
Gál 6:10  Realmente, pues, mientras tengamos tiempo favorable para ello, obremos lo que es bueno para con todos, pero especialmente para con los que son de la familia de la fe.
Gál 6:11  Vean con qué grandes letras les he escrito de mi propia mano.
Gál 6:12  Todos los que quieren presentar una apariencia agradable en la carne son los que tratan de obligarlos a circuncidarse, solo para que ellos no sean perseguidos por la cruz de Cristo Jesús.
Gál 6:13  Porque ni siquiera los que se circuncidan guardan la Ley ellos mismos, pero quieren que ustedes se circunciden para tener causa para  gloriarse en la carne de ustedes.
Gál 6:14  Jamás suceda que yo me glorié, salvo en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo.
Gál 6:15  Porque ni la circuncisión es nada, ni la incircuncisión, sino una nueva criatura.
Gál 6:16  Y a todos los que hayan de andar ordenadamente por esta regla de conducta, sobre ellos haya paz y misericordia, sí, sobre el Israel de Dios.
Gál 6:17  De aquí en adelante que nadie me esté causando molestias, porque llevo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.
Gál 6:18  La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con el espíritu que ustedes manifiestan, hermanos. Amén.

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